De acuerdo con la OMS, la pandemia de covid-19 ha tenido un impacto severo en la salud mental de las personas a nivel mundial. La pandemia, que aún continúa, sigue impidiendo el acceso a los servicios de salud mental y ha suscitado preocupación por los aumentos de la conducta suicida.
Andy Martínez de 24 años es productor audiovisual y estudiante de nutrición y reveló que al inicio de la pandemia experimentó su primer ataque de ansiedad. “Ocurrió una noche en la que mi corazón comenzó a correr, como si estuviera en peligro. Como todavía vivo con mis padres salí corriendo a pedirles ayuda, no sabían qué hacer. Llamamos a servicios médicos y me examinaron. El médico me dijo que probablemente había sido un ataque de ansiedad”, relató.
Sobre qué disparó esa fuerte sensación Andy explica que no hay un factor específico: “Fue debido a un montón de cosas que estaban sucediendo en mi vida, pero también influyó la situación que ocurría a nivel global con la pandemia”.
En 2020 hubo 50,043 diagnósticos de enfermedades mentales, la menor cantidad en la última década. Pero ¿por qué tan pocos? Esto se debió a que la mayoría de servicios públicos de salud mental en Guatemala se pausaron y disminuyeron las terapias, por lo tanto la mayoría de casos se quedaron sin diagnóstico. La coordinadora del Programa de Salud Mental indicó que en la atención primaria la prioridad fue el covid “la gente se quedó sin medicamento. Se agudizaron los problemas”. También comentó que en Guatemala las enfermedades mentales que se agravaron en la pandemia fueron la ansiedad, depresión y las conductas suicidas.
Datos del Ministerio Público revelaron que en 2020 se registraron 303 intentos de suicidio por lesión autoinflingida, fueron los números más altos de los últimos diez años. Respecto a envenenamiento autoinflingido, el 2020 fue el segundo año con mayores intentos de suicidio, el primero fue 2018. Ese año fueron los hombres quienes tuvieron mayores intentos de suicidio, en ambas formas.
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Fuente: Elaboración propia con base en datos del Ministerio de Salud de 2012 a 2021.
A lo largo de su camino por la salud mental Lucy entendió que si bien, ella es quien lucha con el padecimiento, también su familia se ve afectada. “Ellos ven las reacciones y pueden sufrir a partir de ellas”, indica.
Carolina Roldán del Programa de Salud Mental de Escuintla explicó que durante la pandemia la atención fue únicamente para atender la crisis sanitaria, porque la población temía llegar al centro de salud por temor a contagiarse. Pero idearon otra forma de prestar ayuda a afectados por el covid-19, explicó: “Brindamos un número de teléfono para dar atención vía telefónica a las personas que resultaron positivos de covid. Por el temor que se veía en las noticias, lo cual causaba estrés y bajaban nuestras defensas”.
Del área de Petén Sur Occidente, Jorge Méndez indicó que suspendieron las citas en persona, pero algunos psicólogos dieron terapia por teléfono. Comenta que las terapias presenciales se reanudaron entre abril y mayo de 2021, cuando se calmaron los casos de covid-19.
Mónica de León coordinadora del programa de salud mental de Quetzaltenango indicó que cada psicólogo utilizó las herramientas que consideraba pertinentes para dar atención. En algunos distritos se pudo atender de forma virtual pero no ocurría en todos los casos, “lamentablemente en la comunidad no todas las personas tienen esa tecnología para poder recibir terapia, tuvimos un bajón en ese sentido”, agregó. Sin embargo, notaron que a partir de la pandemia del covid-19 surgió la necesidad de solicitar apoyo psicológico.
El Hospital de Salud Mental cerró la consulta externa y sólo atendió en situaciones de emergencia. “Posteriormente se readecuaron espacios, se establecieron protocolos de bioseguridad y se aperturó el servicio de consulta externa de una manera gradual o escalonada”, informó Carlos Quan Berducido, subdirector técnico del hospital. El centro psiquiátrico abrió sus puertas a pacientes externos en enero de 2022.
Olga Bonilla es paciente del Hospital de Salud Mental desde 2011 y comentó que la institución cesó de entregarle psicofármacos desde que comenzó la pandemia, por lo que ella debe comprarlos por sus propios medios.
Por medio de una solicitud de información pública, el Hospital General San Juan de Dios indicó que las consultas externas de psicología aún no se encuentran abiertas para los guatemaltecos. Por otro lado, la sección de psiquiatría especificó que las terapias de psiquiatría tampoco están disponibles “se atiende únicamente clínica post covid de 8:00 a 10:00 los días jueves”, dice la circular.
El Hospital Roosevelt sí atiende en consulta externa, solo que en horario restringido por covid-19, de lunes a viernes de 7:00 am a 2:00 pm. Alejandra Flores, psiquiatra de este hospital indica que hay sobresaturación de consultas de salud mental. “Puedes llegar un día y te dan la cita dentro de tres meses porque hay demasiados pacientes”. En el Hospital Roosevelt se combina la consulta psiquiátrica y la psicológica. El psicólogo brinda la terapia y el médico psiquiatra hace la evaluación medicamentosa.
Luego de que Andy Martínez experimentó el ataque de ansiedad, decidió ir a buscar ayuda psicológica y psiquiátrica y le dijeron que tenía trastorno de ansiedad generalizada. Lleva un año tomando antidepresivos y por un momento estuvo en tratamiento con ansiolíticos. Hoy en día toma Sertralina de 50 mg. Expresó que si no hubiera buscado ayuda o tomado medicamentos estuviera viviendo hasta este momento con ataques de pánico constantes.